Barahúnda

A tantos días de ruido estamos que no te puedo ver; cuanta vocería hay encima de tantas palabras vacías, de todo cuanto vale la penar llevar. Y todo cuanto vale la pena cargar, cabe en un bolsillo. El ruido que nos separa aunque estemos casi en el mismo sitio, la distorsión de las miradas, que buscan el infinito. El sonido del corazón que se olvidó de amar de tanto ruido, el caos de mis entrañas que ya no soy yo de tanto ruido. El alboroto de tus palabras, que aunque a veces oigo lo que dices, solo entiendo ruido. El alboroto que no te deja ver lo importante que es vivir sin ruido, desorden en la barahúnda; ruido sucio, ruido limpio, suciedad con ruido y en ese ruido solo el laberinto.
Con tanto estruendo nos olvidamos de como era el sonido; pero ya es tarde, solo quedó la nada, la calma tras la furia acabó en el vacío.

— El silencio es necesario para escuchar las cosas importantes. Lo importante pasa como un susurro, hay que estar atentos para escucharlo.

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